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Diálogo interreligioso: entrevista con el Príncipe Hassan bin Talal

Diálogo interreligioso: entrevista con el Príncipe Hassan bin Talal

Su Alteza Real el Príncipe El Hassan bin Talal fue el asesor político, el confidente más cercano de su hermano el rey Hussein de Jordania, hasta la muerte de éste en 1999. Es presidente del Foro de Pensamiento Árabe, ex presidente del Club de Roma, presidente de la Oficina Independiente sobre Cuestiones Humanitarias y miembro de un grupo de expertos, designado por el secretario general de Naciones Unidas, para aplicar la Declaración y el Programa de Acción adoptados en 2001 en Durban, Sudáfrica, en la Conferencia Mundial contra el Racismo. En su opinión se desincentive la industria del odio, creando industrias alternativas para que la juventud desarrolle su talento y aspiraciones”.

afkar/ideas: Considerando los últimos acontecimientos en el panorama internacional y, en concreto, con la nueva administración Obama ¿Cree que podemos esperar un cambio en Oriente Próximo?

hassan bin talal: Oriente Próximo ha sido espacialmente definido como un territorio que abarca desde Casablanca hasta Calcuta. La crisis en las regiones del sur y oeste asiáticos incluyen la atroz guerra en Afganistán y el callejón sin salida de Irán, con una posible ruptura de las conversaciones sobre el potencial nuclear en Asia occidental. Hay probabilidades reales de secesión en Irak y crecientes hostilidades entre Irak y sus vecinos, por no mencionar la insurgencia armada en Yemen. La inestabilidad en Sudán y el movimiento bereber amazig en Marruecos son otros ejemplos de los retos a los que nos enfrentamos. Soy optimista con respecto a la administración Obama. Su renuncia al proyecto de escudo antimisiles en Europa del Este significa que es consciente de que la estabilidad de la regiones occidentales de Asia, productoras del 70% del petróleo mundial y del 60% del gas, está circunscrita a la importancia estratégica de la energía, desde el Caúcaso hasta Ormuz. Estados Unidos puede liderar una estrategia asiático-pacífica. Estoy de acuerdo con mi amigo Martti Ahtisaari en que rara vez, quizá una vez en toda una generación, los expertos políticos se alinean en la búsqueda de soluciones democráticas. Con todos mis respetos, el llamado Plan de Paz para Oriente Próximo lleva demasiado tiempo siendo un “proceso”. Es más, estoy de acuerdo con las históricas declaraciones del presidente Anuar el Sadat ante el Parlamento de Israel cuando dijo: “Nos equivocamos al rechazaros”. Quizá el comentario más acertado sea el del israelí Yossi Alpher al señalar: “Cuando la historia del conflicto árabe-israelí esté finalmente escrita, ambas partes, sin duda, serán consideradas culpables”.

a/i: A la luz del discurso de Obama en El Cairo el 4 de junio de 2009, ¿cree usted posible un estrechamiento de las relaciones entre Occidente y el mundo musulmán?

h.b.t.: Hoy –al igual que en 1977– todos tenemos que pagar un alto precio por la seguridad política, económica y cultural. No creo que el Mediterráneo sea el punto débil de la OTAN, pero sí creo que los 35.000 millones de dólares prometidos en la cumbre del MENA (Oriente Próximo y norte de África) de Casablanca en 1994 para 10 años de desarrollo de infraestructuras, en países desde Marruecos hasta Turquía, deberían considerarse, al menos, un aliciente para evitar la emigración.
La cuestión que debería plantearse es: ¿pueden el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional garantizar un billete obligatorio, y a bajo coste, hacia una conferencia de paz en el oeste asiático, como el que no ha existido desde Versalles o Yalta? Esto debería ser un proceso que comenzase con el diálogo mutuo y escuchándose, tal y como lo ha hecho Turquía, facilitando la distensión entre turcos y kurdos, y abordando francamente la apertura al debate sobre la cuestión armenia.

a/i: Las sociedades árabes y musulmanas reclaman una mayor implicación de la Unión Europea en el proceso de paz de Oriente Próximo. ¿Qué puede hacer España en este sentido durante la presidencia de la UE en el primer semestre de 2010?

h.b.t.: Yo creo en un compromiso desde una visión supranacional en la que el Mediterráneo es entendido como una región heterogénea, no como un mare nostrum heterogéneo, con todo el respeto al Imperio Romano. El Mediterráneo es un espacio de unión y no de división. Europa fue consciente del sinsentido de sus políticas tras la guerra franco-prusiana y las dos guerras mundiales. El Mediterráneo del Este y del Oeste, y el mar Negro, deberían comprometerse en una visión supranacional para establecer una comunidad del agua y la energía, en los mismos parámetros en los que Europa constituyó una Comunidad del Carbón y el Acero, como primer paso antes del Tratado de Roma, en la construcción de la interdependencia.
En esta coyuntura ¿no podríamos reconciliar las realidades de los países del este de Asia y norte de África con las euro-atlánticas por una parte y las de Asia-Pacífico (incluyendo Asia central) por otra? Un grupo de reflexión es fundamental para desarrollar este concepto con visión de futuro. Si los negociadores tienen que encontrarse sobre la base únicamente de los derechos históricos y jurídicos, deberían reconocer que el paisaje político o, incluso, físico, ha cambiado a lo largo del último siglo. Es más, para que evolucionen las estrategias políticas hacia las personas, debemos apartar los factores externos de las inversiones en los proyectos bilaterales a favor de un compromiso compartido para una pax mediterránea.

a/i: España tiene una vocación mediterránea que, históricamente, ha estado en el centro del Proceso de Barcelona. Esta vocación ha sido reconocida al designar Barcelona como secretaría de la Unión por el Mediterráneo (UpM). ¿Qué opina usted de esta nueva fase en el proyecto euromediterráneo?

h.b.t.: La iniciativa española en el proceso de paz en Palma de Mallorca, Barcelona y Madrid está reconocida al más alto nivel. Es más, los intentos multilaterales del proceso de paz han luchado por mantenerse a flote puesto que las negociaciones bilaterales entre Israel y los árabes, o entre Israel y los palestinos no han prosperado. El fruto de la conciliación es la promoción de la renta per cápita en toda la región mediterránea, incluyendo al mar Negro. Siempre hay algo para todos. Mientras el Centro Internacional de Toledo para la paz (CITpax) y el Instituto Europeo para el Mediterráneo (IE Med) se reúnen para dirimir una comunidad de agua y energía en Oriente Próximo, el quid pro quo se ha definido en términos regionales y globales comunes. Las regiones mediterráneas del Sur y del Este, y una cierta extensión de la región del mar Negro, no son productivas y cuentan con la inversión extranjera como panacea para sus males.
Oriente Próximo es una de las principales regiones de apátridas, desplazados, inmigrantes y refugiados bajo distintos regímenes. Todas estas personas no están incluidas en los criterios financieros del PIB.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que nació del Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP) y comenzó a funcionar en 1951 como un cuerpo temporal para un problema temporal, acuñó el término “Palestinos en transición”. Pero ¿cómo de temporal es lo temporal? Sería interesante revisar los términos de la UNSCOP, pero para considerarlos, deberíamos, asimismo, tener en cuenta el colapso financiero de la UNRWA.
Como miembro de la Commission on the Legal Empowerment of the Poor, creo que el empoderamiento de los ciudadanos es un paso práctico para llegar a la construcción democrática. Es esencial para mostrar avances prácticos en la estabilización del entorno humano, natural y económico. La presidencia española de la UE debe prestar especial atención a la seguridad humana como un espacio para la implicación europea en el desarrollo de un entorno creíble para la construcción de la paz, un contrato social, un fondo de cohesión y, de forma asimétrica, para el desarrollo del talento de los pobres.

a/i: ¿Hasta qué punto cree usted que la UpM, que trabaja en un marco institucionalizado y tiene mayor presencia en los países del sur Mediterráneo, conseguirá lo objetivos de la Declaración de Barcelona de 1995, sobre todo en lo relativo a la paz, la prosperidad y la estabilidad en la región?

h.b.t.: La UpM toma decisiones a tres bandas: Consejo de Europa, Comisión Europea y UE. Oriente Próximo no posee concierto económico ni social. En su lugar, nos reunimos con los israelíes bajo el paraguas de Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra y, probablemente, por toda la región. Nos reunimos para discutir asuntos políticos y para llevar a cabo una política bizantina. Sería momento de encarar las cuestiones principales desprendiéndonos de etiquetas –israelíes, libaneses, palestinos, sirios y jordanos– y avanzar en el paradigma de paz, que debería ser un objetivo a medio plazo para la UpM si lo que queremos es una paz permanente.
Como miembro del Consejo Internacional para la Democracia y la Transición pregunto: ¿se van a asociar con nosotros para desarrollar la transición a la democracia?
Se necesita dialogar más si queremos cumplir los objetivos de la Declaración de Barcelona y establecer un territorio común de paz y estabilidad; para crear un espacio de prosperidad compartida y para desarrollar una asociación en los asuntos sociales, culturales y humanos en un territorio amplio que llegue hasta el Golfo. El enfoque integral del Proceso de Barcelona es mucho más necesario en las regiones de Asia occidental y norte de África. La ausencia de un proceso interno paralelo explica la amplia brecha entre las expectativas y los logros alcanzados en estos 14 años. El futuro para la cooperación euromediterránea depende de tender puentes para salvar esa brecha.

a/i: Muchos consideran el Mediterráneo un “banco de pruebas” en el que todas las fracturas y crisis del mundo confluyen. Esta visión es obviamente desafiante, pero también incide sobre la idea de una fractura religiosa. ¿Cree usted que las creencias religiosas desempeñan un papel clave en el entendimiento entre personas y culturas?

h.b.t.: Existe una regla de oro de reciprocidad que se encuentra en las religiones más importantes desde tiempos inmemoriales y que he promovido los últimos 30 años. Esta regla de oro enfatiza que alguien no puede desear para otra persona lo que no desea para sí mismo. Podemos cumplir esa regla realineando nuestro pensamiento y considerando la posición del “otro”. Esto contribuiría a cimentar una cultura social anclada en los valores éticos y morales.
La clave para mejorar las relaciones interreligiosas e interculturales a largo plazo radica en crear una cultura política y social donde la riqueza se encuentra en la diversidad. Mientras algunos estamos comprometidos con el principio de la equidad y la tolerancia, la intolerancia de las necesidades y aspiraciones de las minorías religiosas persisten. Esto debe abordarse mediante la introducción de un código de estándares éticos humanitarios en un mundo que todos compartimos. Los creyentes están llamados a ser fieles a sus principios antes de que los conflictos y la violencia nos abrumen a todos. Creo que la iniciativa de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (ICUN) que aceptó el término pre-islámico Hima (que en árabe significa una fundación para la protección del ser humano y del hábitat físico) plasma lo que quiero decir con la introducción de estándares éticos de vida.
a/i: Usted está implicado en el diálogo interreligioso, en particular, con el propósito de promover la paz y la tolerancia ¿Cómo cree que el diálogo interreligioso puede prevenir conflictos como el de la crisis de las caricaturas? ¿Dónde se situa la frontera entre la libertad de expresión y el respeto a otras culturas y creencias?

h.b.t.: El think-tank danés Monday Morning, en respuesta a la crisis de las caricaturas, lanzó la Coexistencia de las civilizaciones en 2006. De un total de 28 “retos” presentados a los representantes internacionales de la cumbre del Laboratorio para la Coexistencia de Copenhague, cinco fueron seleccionados como principales para la convivencia: el empoderamiento de los pobres, la libertad religiosa, los espacios públicos para la coexistencia, la independencia judicial y la superación de los obstáculos en relación con la agenda de seguridad. El Consejo Nórdico adoptó estos retos, convirtiéndolos en la primera parada de una “expedición” hacia un plan global.
Quiero enfatizar la importancia de la enseñanza por analogía en nuestras sociedades árabes y musulmanas, para construir una comunidad que abrace la libertad de expresión y el respeto mutuo. La verdadera educación nos eleva a esferas de conocimiento más amplias y expande nuestro pensamiento para descubrir la sabiduría de un bagaje común a todos los seres humanos. Museos, bibliotecas, universidades y asociaciones profesionales, junto con gobiernos y el sector privado, deberían movilizarse progresivamente para perseguir actividades en pro de la paz más que en pro de los beneficios.

a/i: España y Turquía co-patrocinan la Alianza de las Civilizaciones, hoy en día asumida por Naciones Unidas ¿Cuáles son, en su opinión, los principales valores de este proyecto?

h.b.t.: Sin filantropía dirigida por fundaciones internacionales que promuevan el entendimiento y faciliten las relaciones y el diálogo, estas conferencias e iniciativas de alto nivel, todas bienintencionadas, no mitigarán la polarización transcultural en la que vivimos. La diversidad dentro de la universalidad debería ser el objetivo de este proyecto. Diez mil culturas, una sola civilización, la brillante expresión acuñada por el profesor Mircea Malitza de la Universidad del Mar Negro en Bucarest, es la que debe ser aplicada, un mundo en el que lo común es lo fundamental y las particularidades son las piedras angulares.
Recomiendo que la misma energía empleada para hacer frente a la crisis financiera global o en la lucha contra el terror se aplique también a luchar contra nuestra propia falta de visión. Sólo mediante el trabajo con las comunidades podremos sustituir nuestro miedo y nuestra paranoia por respeto mutuo.

a/i: Según el informe del grupo de trabajo de más alto nivel de la Alianza de Civilizaciones, la solución a los problemas políticos es clave para prevenir la radicalización política y religiosa de los jóvenes. ¿Qué otros factores desempeñan un papel importante en el proceso de radicalización de la juventud, tanto en el norte como en el sur del Mediterráneo?

h.b.t.: En los territorios del oeste de Asia y norte de África se produce un desequilibrio entre las tendencias demográficas y las oportunidades económicas. Mientras la región tiene la mayor tasa de crecimiento demográfico del mundo en los últimos 100 años (ha pasado de 72 millones de personas en 1955 a casi 300 millones en 2005), el paro de los jóvenes árabes marca una tendencia creciente y peligrosa. Se prevé que, para 2050, tendrá más de 55 millones de árabes desempleados. Si estos jóvenes continúan sin oportunidades y desilusionados, es probable que se unan a las ya engrosadas listas del mercado negro y de las economías paralelas.
Invertir esta situación requiere el establecimiento de un Estado que funcione, un sistema legal imparcial y una sociedad civil consciente que vaya contra los intereses del crimen organizado y el “gangsterismo”. Esa es la esencia del empoderamiento legal. También es de la seguridad preventiva. La erradicación de la extremismo violento sólo podrá llevarse a cabo cuando se desincentive la industria del odio, creando industrias alternativas que puedan desarrollar el talento y las aspiraciones de la juventud.

a/i: El próximo Congreso Mundial de Estudios sobre Oriente Medio y el Norte de África (WOCMES) se celebrará en Barcelona en 2010. ¿Qué puede contarnos de su experiencia como presidente del II WOCMES en Amman? ¿Qué papel le asegura a la investigación académica sobre Oriente Próximo como vía para el establecimiento de políticas y para el mutuo entendimiento?

h.b.t.: El objetivo del WOCMES debe ser promover el incalculable valor histórico de este proceso de intercambio en y entre culturas que se solapan. Es en tal contexto en que podemos hablar, una vez más, del derivado de Istishraq, que es Ishraq, Iluminación: el eterno deseo de Oriente. De muchas formas, Ishraq es a Oriente lo que la Ilustración a Occidende. Después de todo, los estudiosos de este siglo son herederos no sólo de la Ilustración, sino de muchas ramas del conocimiento que constituyen lo que podríamos denominar la “conversación del género humano”. Istishraq e Ishraq, entonces, bien entendidos, pueden ser vistos como las dos partes de un todo; perspectivas complementarias en nuestra existencia. Pero veámoslo en el contexto de la política en el que habitualmente “el movimiento pacífico es bueno en crítica, malo en empirismo y muy pobre en la construcción, el diseño de alternativas viables y deseables”. (Johan Galtung en Papers de 2007, Día Mundial de la Filosofía).

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